Cuando nos enfrentamos a un problema, generalmente no asumimos la responsabilidad que nos corresponde para resolverlo.
"La culpa es de mis padres/del gobierno/del vecino/de mi mala suerte/etcetera..." .
Nuestra justificación nos mantiene inactivos y solemos pensar que la solución también va a partir de nuestro exterior. Y nos mantenemos inactivos, el caballo que es nuestra vida sigue desbocado, sin riendas que lo dirijan, y los problemas se suceden cada vez con mayor fuerza e intensidad.
Las soluciones no se encuentran fuera de nosotros, sino que nos corresponde encontrarlas.
Muchas veces están frente a nuestros ojos, pero debido a nuestra inactividad no solemos verlas.
Los invito a leer un artículo ("El Poder de la Acción") que encontre en la red en una página dedicada al desarrollo de la inteligencia emocional "AMERITA"
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